domingo, 13 de abril de 2008

Y llegó el día en que sí, me enamoré y pensaba que eso no ocurriría nunca, era imposible llegar a imaginar que esa montaña rusa de sentimientos, afección y amor llegarían a mi cuerpo; era imposible nunca llegar a pensar conocer una masa de conciencia, de amor, de generosidad, amabilidad y de pletórica alegría y simpatía; una masa creía, porque no podía imaginar que eso fiera lo que fuere, una gran i bellísima persona, fuese esa persona tan codiciada por cualquier individuo, tan deseada por cada ser vivo.
Es y confío que lo sea y conserve la virtud de las virtudes, que recuerde y reviva esas intensas emociones de aquel entonces…

Phoenyx.

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